Según datos de la OMS, las quemaduras causan la muerte de 180 mil personas cada año en todo el mundo, la mayoría de ellas de escasos recursos y en países en vía de desarrollo.

Cuando una quemadura es de menor intensidad (de segundo o primer grado), puede incapacitar al paciente y afectar su calidad de vida. En cuanto a las quemaduras de tercer grado, éstas pueden resultar mortales.

Existen varios métodos para tratar las heridas provocadas por quemaduras, dependiendo de la gravedad de las mismas. Desde ungüentos en los casos más simples, hasta injertos completos de piel en situaciones más extremas. Los tratamientos para las quemaduras pueden variar en complejidad, efectividad y precio.

En un afán por encontrar alternativas para aliviar quemaduras, un equipo de investigadores mexicanos desarrolló una biopiel para tratar las quemaduras moderadas y graves, conocidas como de segundo y de tercer grado.

De acuerdo con la revista de divulgación científica Investigación y Desarrollola biopiel está elaborada a base de polisacáridos o azúcares que se encuentran naturalmente en el agave azul.

La biopiel fue desarrollada en forma de parches con microporos, que permiten el crecimiento de células en la piel quemada, así como la regeneración de los tejidos.

El director comercial de Bioimplants (empresa responsable de la biopiel), Michel Sullivan Barrera, explicó para Investigación y Desarrollo que para la creación de estos parches prácticamente se pueden utilizar cualquier planta que se tenga a disposición, pero para usos prácticos se eligió al agave azul.

El agave cuenta con características especiales que lo hacen único e ideal para este desarrollo, como resistencia a altas temperaturas (ideal si se somete el producto a esterilización), además de que sus azúcares mantienen la humedad de la planta.

Sullivan Barrera explicó que se pueden obtener cerca de mil implantes de biopiel, con una medida de 5×7 centímetros, de una cuarta parte de la piña del agave.

El bagazo de agave se transforma primero en una especie de gel, para posteriormente someterlo a una deshidratación y con eso obtener la biopiel.

A causa de los azúcares del agave azul, los parches de biopiel evitan la deshidratación de la piel provocada por las quemaduras. El silicon presente en el parche se desprende por sí solo dos semanas después de la colocación, mientras que el injerto se vuelve parte de la piel del paciente.

El único inconveniente por ahora es el método de fijación del parche, ya que si bien se busca una manera más eficiente de colocar la biopiel, por el momento se utilizan suturas o pequeñas grapas en algunos puntos estratégicos de la herida.

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